domingo, 5 de julio de 2015

El otro día, para ser más concretos el martes 30 me presenté a una prueba de acceso.

Quería estudiar baile, más bien sigo queriéndolo. En España, no sé si en otras partes, existe una titulación en una universidad pública y para mí, fue como un sueño.

No os voy a contar todo, porque me voy a poner un poco de malhumor. El punto, cuando salieron ayer (sábado 4) las notas, tenía un grande "No apta". No os imagináis la rabia que me dio.

La verdad es que no llevo desde el vientre materno en una academia... De pequeña di un año de flamenco y el año pasado me apunté a clases de "street dance", entre nosotros, hip hop. No es por echarme flores (ya que estamos lo hago porque por algo es mi blog) pero no se me da nada mal. Tampoco es que me crea que puedo superar las pruebas del "Bolshoi" (ni de coña), pero tengo bastante buena memoria coreográfica y si me pongo, os hago el baile prefecto.

Ahora después de este alarde, solo quería decir que me sentía furiosa, porque no solo yo, sino mucha gente que tenía el potencial (solo que no lo habíamos explotado) nos rechazaron. Según ellos no somos "Aptos" para estudiar y que nos enseñen, porque por algo es una carrera en la universidad.

Con esto no quiero decir que no me alegre por los que aceptaron, ojo. Pero si la cosa va a ser así, nos podrían haber dicho desde el primer momento que no perdiésemos nuestro preciado tiempo y dinero (porque sí, la prueba costó lo suyo).

Esto no lo considero una "derrota" y tampoco pienso que por un jurado no soy "apta" para algo que realmente me llena. Con esto quiero decir, ya que me estoy expresando asquerosamente mal, que en la vida (parezco una señora octogenaria) hay muchas caídas, pero también recompensas. Si aquí me dicen que no, ¿quién sabe cuándo me van a decir que sí?

Quizás no era mi momento, no estaría preparada para el nivel que iban a imponer o sencillamente el destino tiró los dados y dijo que no. Pero lo único que me dan más ganas de bailar es, contradictoriamente, ese "No apta" que tan cariñosamente decidieron. Me tropecé, me caí y me levanté. Porque al final la vida trata de eso, de que te rechacen y tú demuestres lo mucho que vales, y lo tanto que han errado.

"El destino tiene un sentido del humor taimado".

Isabella.