lunes, 24 de febrero de 2014

Quizás, quizás, quizás... (II)

Quizás mañana le veré; ya me gustaría a mí que me pasara eso, hace cuanto que no le veo desde que se fue tan lejos, un año, dos, tres…, como le echo de menos. Todos aquellos recuerdos rondan por mi cabeza como si fuese ayer, cuando me enseñó a silbar, a pescar, a nadar, a sonreír. Ya no es lo mismo.

Todos esos recuerdos rondan como mariposas en la cabeza. Cada una significa un momento que viví con él, lo que me hizo sentir, las risas que compartimos, las lágrimas que derramamos, los secretos que nos contamos. Cada una es una pequeña parte de él que se quedó atrapada en mi memoria y con ello en el tiempo.

Pero he de decir que siempre le llevo conmigo, ya que siempre me pongo su colgante preferido y su chaqueta de la época de antaño. Era imposible que se separase de esas pertenencias, eran como una segunda piel para él. Por mucho que rogué, peleé, le hice ojitos e intenté sobornar se hizo el duro, pero yo sabía que no iba a aguantar mucho.
                                           
Como es de esperar, otra lágrima rodará por mi mejilla, otro recuerdo fugaz pasará por mi cabeza, miraré al cielo y sonreiré, sé que me estás viendo. Pasaré contigo toda la tarde, te contaré cómo me ha ido, qué es de mi vida y confesaré todos mis secretos. Como todos los años me iré sin un abrazo tuyo, sin ningún beso en la nariz, sin tu mirada seria pero a la vez infantil, sin tu truco de magia en el que hacías desaparecer una moneda y sin tu abrazo cálido como el amanecer del verano.

Nunca pensé que iba a extrañar a alguien tanto como lo hago ahora. Te necesito más que nunca. Quiero volver a escuchar tu risa producida por algún chiste malo mío, quiero que juegues con mis orejas y enfadarme contigo, quiero escucharte cantar mientras preparamos el desayuno, quiero que me lleves a lugares nuevos e ir a la pastelería de siempre, quiero robar alguna que otra cucharada de tu helado de naranja, quiero que me regañes porque he puesto los pies encima del sofá, quiero volver a bailar contigo ese último vals. Quiero tantas cosas y saber que no voy a poder tener ninguna hace que sienta ese vacío en mí corazón, que dejaste con tu despedida, más grande e intenso.

Pero eso no me va a derrumbar, no me va a entristecer, intentaré ser lo más fuerte posible por ti, como tú me enseñaste.

Para mí siempre serás más que un consejero, un amigo, incluso un padre. Pero con una sola frase, lágrima o recuerdo, no puedo expresar cuánto te echo de menos.
Hay una cosa que realmente sé y es que aunque la distancia nos separe, nuestros corazones siempre seguirán juntos.

Te quiere, te extraña y te piensa, tu querida nieta. 

Isabella
24 de Febrero del 2014

Este relato ya lo subí anteriormente, lo que pasa es que esta vez lo he alargado un poco. Este cambio se ha debido a que lo he presentado a un concurso del colegio. El relato anterior me parecía muy corto y quise alargarlo un poco más y voilà. Espero que os haya gustado ^^