jueves, 27 de junio de 2013

Y fueron felices y comieron perdices.

¿No estáis cansados de las canciones de amor? ¿No estáis cansados de escuchar lo mismo una y otra vez?

Porque yo, sí.

Me declaro la fanática número uno de las canciones pastelosas, rosas, de amor, cariño, comprensión y blah, blah, blah. A veces viene bien escuchar alguna que otra, no lo voy a negar yo, pero todo el rato es lo mismo, la misma historia, los mismos sentimientos y el mismo final feliz.

Y fueron felices y comieron perdices.

¿Qué pasa si son vegetarianos? ¿Qué pasa si de verdad no son felices? ¿Quién te dice que cuando terminas un libro eso va a ser verdad?

En ningún momento nos dicen que eso va a ser así; en ningún momento nos dicen que los protagonistas van a seguir juntos; en ningún momento nada.

Yo si que quiero creer en los finales felices; yo si quiero creer en el amor verdadero; yo si quiero creer en la tontería de: "Tú + Yo= ∞". Cursi, pero bonito. Yo si quiero creer en todo, pero en TODO. Quiero creer en el amor a primera vista, a primera risa, en el amor para siempre, quiero saber que voy a encontrar a mi media langosta. ¿Pero cómo puedo creer en todo esto si al parecer ahora casi nadie lucha por conseguir esa bonita unión?

Puede que esta manera de ver sea un poco bastante negativa, pero es lo que yo observo. Pero ojo, porque yo vea estas cosas no significa que haga lo mismo, nunca, me niego rotundamente.

Yo tengo claro una cosa, voy a encontrar a mi príncipe azul, me voy a casar con él y voy a ser feliz de aquí hasta el mismísimo .


Sí, lo admito, soy una romanticona y muy orgullosa de ello.



Isabella
27 de Junio del 2013 


De Madrid, al cielo~


Ya es verano, ¡por fin! Parecía que este día nunca iba a llegar. Nada de deberes; nada de despertarse temprano; nada de responsabilidades y todo el tiempo libre para hacer lo que yo quiera y cuando quiera.

Otro día más, caluroso como debe de ser, ya estoy aburrida. Sí, habéis leído bien, me encanta hacer el vago ¿para qué mentir? Pero estar encerrada en mi casa como un animal del zoológico no me gusta nada. Ya lo sé, voy a salir y no de mi cama.

Preparo mi ropa para darme una ducha y quitarme todo el calor del cuerpo, pongo el móvil a cargar, reviso la batería de mi cámara y de paso las fotos que me quedan en la tarjeta de memoria, cojo las llaves, el monedero y ya está.

Voy paseando tranquilamente por las calles de mi barrio, es bonito y nunca le había hecho tantas fotos como hoy; sigo caminando sin un rumbo fijo, sinceramente amo perderme. Cada detalle, cosa, lugar, persona y gato callejero es atrapado en una foto de mi cámara.

Sin darme cuenta del tiempo que ha pasado y cuanto he caminado llego a mi parte preferida de la ciudad, realmente estoy lejos de mi casa, muy lejos. Pero me da igual, es verano, son mis vacaciones y ya no hay nada más que hablar.

Veo que hay un mirador y sin pensármelo dos veces me dirijo a mi destino, poco a poco voy subiendo las escaleras de caracol, un paso tras otro voy acortando la distancia pero esta parece más larga por el cansancio que tengo.

Y ahí está, mi ciudad. Preciosa como ella sola, moderna como ella sola, llena de edificios que a esta distancia parece que los puedo tocar con solo estirar los dedos de mi mano. Estoy petrificada, nunca había visto un atardecer tan bonito como este, me encanta, sé que me repito pero no encuentro otras palabras para describir lo que veo, diré a mi favor que se me atascó la lengua.

Yo solo sé que cada día me gusta más mi ciudad; yo solo sé que cada día me enamoro un poquito más; yo solo sé que de mi ciudad al cielo; yo solo se pocas cosas, pero una es esta, sé que al asomarme a mi ventana veo lo asombrosa que puede llegar a ser Madrid.

De Madrid al cielo.




Isabella
27 de Junio del 2013

jueves, 20 de junio de 2013

Rima LIII


 
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
 
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar;
aquellas que aprendieron nuestros nombres ,
esas...¡no volverán!
 
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aún más hermosas,
sus flores se abrirán.
 
Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
esas... ¡no volverán!
 
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón, de su profundo sueño
tal vez despertará.
 
Pero mudo, absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido... desengáñate,
¡así... no te querrán!

Gustavo Adolfo Bécquer

Muévete, esto es la guerra.

La guerra había estallado frente a mis ojos y no pude hacer nada para evitarlo, lo único que podía hacer era quedarme parado, quieto, estático, inmóvil pero por lo tanto moriría y no podría hacer nada para acabar con todo esto. ¡Tenía que moverme! Y no solo de mi sitio, quiero decir, tenía que hacer algo, ¿si no que clase de hombre sería?

Al dar mi primer paso sentí como todo temblaba a mi alrededor pero no me importó, corrí hacia mi arco y lo cogí, seguí corriendo como si la vida se me fuese en ello, hablando literalmente, hacia la gente sin embargo un dolor de cabeza hizo que me cayese al suelo de un momento a otro. Al abrir los ojos me percaté que estaba tirado en el suelo del pasillo, con el palo de la escoba sustituyéndolo por el arco y de regalo un fuerte dolor de cabeza debido al impacto.

Isabella
20 de Junio del 2013   

Simplemente, llámalo problemas.

Yo y mis problemas, cada vez crecían más y más sin poder hacer nada. Que complicada soy. Esta sensación de agonía invade mi cuerpo a la par que los nervios y el temblor no se quedan atrás. Cómo me hacen sufrir, cómo me hacen sentir que me ahogo en un simple vaso de agua.

Quiero deshacerme de todos estos temores; quiero vivir tranquila; quiero muchas cosas pero tengo pocas y por tener vasos de agua, me sobran. ¿Qué se sentirá al poner la nariz dentro del vaso? ¿Qué se sentirá ahogarse de verdad en un vaso de agua? Realmente, no lo sé, y si llego a hacerlo, me llamarán loca.

Isabella
20 de Junio del 2013