jueves, 18 de octubre de 2012

Quizás, quizás, quizás....

Quizás mañana le veré; ya me gustaría a mí que me pasara eso, hace cuanto que no le veo desde que se fue tan lejos, un año, dos, tres, como le echo de menos. Todos aquellos recuerdos rondan por mi cabeza como si fuese ayer, cuando me enseñó a silbar, a pescar, a nadar, a sonreír. Ya no es lo mismo.

Pero he de decir que siempre le llevo conmigo, ya que siempre me pongo su colgante preferido y su chaqueta de la época de antaño.

Como es de esperar, otra lágrima rodará por mi mejilla, otro recuerdo fugaz pasará por mi cabeza, miraré al cielo y sonreiré, sé que me estás viendo. Pasaré contigo toda la tarde, te contaré como me ha ido, que es de mi vida y confesaré todos mis secretos. Como todos los años me iré sin un abrazo tuyo, sin ningún beso en la nariz, sin tu mirada seria pero infantil y sin tu abrazo cálido como el amanecer del verano.

Pero eso no me va a derrumbar, no me va a entristecer, intentaré ser lo más fuerte posible por ti, como tu me enseñaste.

Para mí siempre serás más que un consejero, un amigo, incluso un padre ya que aunque la distancia nos separe, nuestros corazones siguen juntos. Pero con una sola frase, lágrima o recuerdo, no puedo expresar cuánto te echo de menos.

Te quiere, te extraña y te piensa, tu querida nieta. 




Isabella.
25 de Septiembre del 2012